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Memorias XI Jornadas Autor

Programa Idazleekin Solasaldiak

Un ejercicio de filosofía visual

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Written by Javier Otaola
Parent Category: Noticias
Published: 01 March 2012

Las fotografías de Sebastián Utreras que se recogen en este libro editado con artístico valor por la Editorial masonica han de permitir a los que se asomen a sus páginas una aproximación a la vida de una logia masónica en un modo que se aproxima más que otros a la experiencia vital de tantos masones y masonas: a través de la belleza. Las fotografías de Sebastián Utreras atrapan por su magia visual, por su personalísima perspectiva, por una belleza sencilla y potente que muestra la poesía de los gestos, los símbolos y los ritos que se trabajan en las logias.

Sebastián Utreras podía haber escogido otras logias, en Londres, o en Berlin, en Paris o en Nueva York, quizá más nutridas y numerosas, con oficiales adornados con hermosos mandiles y majestuosos collares, logias más ricas, cargadas de cierta pompa y esplendor, tan del gusto de la masonería anglosajona. No exentas tampoco de su propia belleza solemne pero siempre amenazadas de falsificación por causa de un halo de poder real o imaginario que fácilmente puede oscurecer su capacidad de esclarecimiento. Sebastián Utreras ha fijado su objetivo en una logia chilena, en una pequeña población, en un inmueble corriente; una logia en la que hombres y mujeres trabajan en pie de igualdad,  de condición social común, hecha con materiales también sencillos, incluso modestos. Eso le permite mostrar la sabiduría, la fuerza y la belleza del simbolismo masónico en todo su esplendor, sin dorados y oropeles,  que brillan con resplandor engañoso pero que no dan luz sino que tantas veces ofuscan y envanecen.

Las fotografías de Sebastián Utreras ponen de manifiesto cómo el método masónico, con unos pocos elementos materiales, con seriedad  verdaderamente filosófica es capaz de romper la costra de nuestra conciencia cotidiana, distraída de nuestro ser, y crear una intimidad convocada en la que podemos encontrarnos con otros y con nosotros mismos en un nivel de radicalidad y de comunicación que es literalmente extra-ordinario.  Quien lo ha probado lo sabe.

Eso es posible creo yo porque hay una especial poética en las imágenes, escenas y gestos que producimos en Logia. El escenario de un taller masónico trabajando no es sólo un lugar para el intercambio de ideas, el diálogo y  para la palabra. Esa palabra y ese diálogo se producen en una atmósfera poetizada por la presencia de símbolos, dinamizada por un ritual en el que todos tenemos un papel y gracias al cual también nosotros nos convertimos en  símbolos, unos y otras, en un juego de miradas mutuas.

La palabra griega poiesi,  raíz de nuestra palabra poesía, significa ‘creación’, o ‘producción’. Viene a su vez de palabra poien que dice ‘hacer’ o ‘realizar’. Platón define en El banquete el término poiesis como «la causa que convierte cualquier cosa que consideremos de no-ser a ser».

Martin Heidegger explica la poiesis como «el florecer de la flor, el salir de una mariposa de su capullo, la caída de una cascada cuando la nieve comienza a derretirse». Con estas analogías el filósofo alemán destaca el momento significativo que se produce en el momento de la transformación cuando algo comienza a dejar de ser lo que aún es y comienza a ser lo que no todavía no es.

Si el método masónico que se practica en las logias del Oficio, es como pienso, un trabajo teórico y una iniciación práctica al ser –una invitación al esclarecimiento de nuestro ser- entonces estas reflexiones sobre la belleza poética y la virtualidad poiética –creadora y recreadora- del simbolismo masónico son plenamente pertinentes.

Lo primero que me atrajo de las hermosas imágenes de Sebastián Utreras fue la sencillez de los elementos con los que logra transmitir la belleza y la potencia del ritual masónico. Los juegos de luces y sombras nos evocan nuestras propias luces y sombras interiores, las muchas dudas y las pocas certezas sobre las que pretendemos cimentarnos.

Me gusta también la seriedad del ritual masónico que refleja el objetivo de Sebastián Utreras. Una seriedad que no es lúgubre sino alegre a pesar de que el trabajo de la logia tiene la gravedad de las cosas radicales que se refieren a cuestiones esenciales como la vida  y la muerte, el sentido y el sinsentido,  el amor y la justicia, la comunicación y la incomunicación, la libertad y la responsabilidad, la fraternidad y la soledad. Hay una clara alegría en la sencillez de los elementos simbólicos, en la naturalidad de los gestos, en la pureza de las intenciones que capta el ojo de Sebastián Utreras.  Una alegría que no deriva del aturdimiento de la conciencia sino de su esclarecimiento, una alegría que se refuerza en los lazos fraternales y en el respeto que debe respirarse en la logia. Una alegría que no se agota sino que se renueva constantemente con la llegada de nuevos hombres y mujeres que aportan su itinerario biográfico, su experiencia vital, los afectos de su corazón y las luces de su inteligencia enriqueciendo así a todo la logia.

La Mirada que nos presenta Sebastián Utreras con sus magníficas fotografías nos muestra la logia como una representación del Mundo, como un microcosmos que incluye las tres faces del mundo humano:

a)    En primer lugar el mundo de las cosas, de los lugares,  de la naturaleza y de los acontecimientos que nos rodean, que aparece representado por el cielo estrellado, el sol, la luna….

b)   También el mundo de nuestro ser interior, el mundo de nuestra conciencia,  de nuestra psicología, evocado por el mosaico negro y blanco,  y por las luces que  nos iluminan en logia.

c)    Finalmente el mundo de las relaciones con los otros y otras, representado por los demás hermanos y hermanas que nos evocan los lazos de la familia, la cultura y la historia.

La Logia es una representación a pequeña escala de esa triple condición de nuestro mundo en el que estamos y en el que debemos encontrar nuestras posibilidades de ser. La logia y el ritual masónico nos recuerdan constantemente la frase del maestro Ortega y Gasset: Yo soy yo [mi yo interior] y mi circunstancia [mi entorno natural, cultural e histórico] y si no salvo mi circunstancia no me salvo a mí mismo.

Las fotografías de Sebastián Utreras visitan todo el ritual masónico en Logia. La llegada de los hermanos y hermanas, el encuentro en la sala de pasos perdidos, la preparación de la logia, el ceremonial de apertura de los trabajos y la entrada en logia que nos marcan el umbral entre el tiempo profano y el tiempo masónico, la preparación de nuestra conciencia alerta, el encendido de luces, que nos invita a buscar la luz en nosotros y en aquellos que nos acompañan, el ritual de iniciación que representa de una manera sucinta pero potente el curso íntegro del método masónico, la cámara de reflexión, los viajes del iniciado, –el momento de la disolución, de la búsqueda, del hallazgo, de la confirmación y del despliegue- , una tenida al aire libre que nos descubre cómo el universo mismo es una especie de Gran Logia en la que todos trabajamos, la cadena de unión que evoca el lazo de la fraternidad que nos une a los otros, la ceremonia fúnebre de la columna truncada, los oficios y oficiales de la logia, la Venerable Maestra, lo Vigilantes, los Aprendices, los Compañeros, los Maestros…la escuadra  y el compás, las herramientas… y todas esas imágenes, evocadoras, nos hablan en su hermoso silencio de una experiencia filosófica, de un encuentro, de un lazo de fraternidad. La genialidad del trabajo de Sebastián Utreras es la naturalidad con la que muestra la estética del decorum masónico, una estética y una poesía que se quieren poner al servicio del hombre y de  la mujer de hoy, como lo hizo en el pasado, del hombre y de la mujer, que como Goethe son de la estirpe que de lo oscuro a lo claro aspiran.

Premio Primavera para Fernando Savater

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Parent Category: Noticias
Published: 01 March 2012

Fernando Savater, Premio PrimaveraLos invitados de la princesa es el título de la obra con la que el filósofo y escritor Fernando Savater ha obtenido el Premio Primavera de Novela. El jurado, presidido por Ana María Matute —que no pudo asistir al fallo—, y compuesto por Antonio Soler, Ángel Basanta, Ramón Pernas, Ana Rosa Semprún y Miryam Galaz, como secretaria sin voto destacó "la mirada irónica y desenfadada sobre la cultura y los usos sociales actuales" de una novela escrita al estilo de Chaucer o de Boccaccio. Savater tiene publicadas más de medio centenar de obras

Nacido en San Sebastián, en 1947, y considerado un gran ensayista y divulgador de la filosofía, Savater ha publicado más de cincuenta obras. Con La tarea del héroe ganó el Premio Nacional de Ensayo, con El jardín de las dudas fue finalista del Premio Planeta y con La hermandad de la buena suerte lo ganó.

Más aire

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Written by Luisa Etxenike
Parent Category: Colaboraciones
Published: 28 February 2012

Acaba de triunfar en los Premios Goya No habrá paz para los malvados, de Enrique Urbizu, una película a la que creo que hay que reconocerle, como mínimo, el mérito de tener relieve en la representación estética y empuje de una reflexión ética, es decir, de introducirnos en un contexto y un debate artísticos. Si esta es una de las caras de la moneda de nuestra actualidad cinematográfica, una de las cruces está para mí en el hecho de que Torrente IV haya arrasado de nuevo en las taquillas el año pasado. Confieso haber visto sólo la primera entrega de la serie, pero sé que esta última contiene el mismo tipo de visión del mundo que las anteriores; que promociona unos “valores” que están —por ponerlo suave— en el vecindario de las bajas pasiones; que alardea de incorrección política y de demolición ético-estética. Lo que cada uno hace con su tiempo libre es asunto privado, pero el perfil de la película más taquillera de un país creo que entra dentro del ámbito de lo público, por lo que tiene de revelador de un retrato o un ambiente social.

Pensar que ese taquillazo y la película que lo provoca no merecen atención (y preocupación), que no significan nada equivaldría, a mi juicio, a negar el sentido de la labor creativa, y, por esa vía, la relevancia de las obras de arte y de cultura, la de su capacidad para con-movernos, transformarnos, conducirnos a través del impacto de la interrogación, hacia esa forma de libertad que es la lucidez y viceversa. Como no puedo colocarme en esa negación, creo que el éxito de Torrente significa mucho, dice mucho del ambiente de nuestro país, del aire social que respiramos. Y es un aire en cuya composición juega un gran papel el “cada uno a lo suyo”. Lo que puede apreciarse sin ninguna dificultad y a diversas escalas: desde los concursos televisivos donde lo que cuenta es ganar a los demás a cualquier precio; hasta los corralitos que nos dividen dentro y entre comunidades autónomas. Y citemos, por ejemplo, lo último en atención sanitaria: el “no atiendo a estos pacientes porque no son de los míos”, lo que en el seno de un mismo país no deja de ser simbólico, es decir, de tener un impacto en el modo en que la ciudadanía se forma o formatea con respecto al otro, al vecino. Citemos también la manera en que, en nombre de idilios del pasado, se legitiman desamores del presente: como el que determina que los ciudadanos de los tres territorios vascos no seamos iguales ante la fiscalidad… Y así infinidad de detalles, declaraciones y ejemplos públicos donde la exigencia del interés general se omite o se desdeña.

Y habla también de un aire de rendición frente a la zafiedad, el feísmo, la bobería, que llevan tanto tiempo y tan ufanamente circulando por nuestras pantallas grandes y pequeñas que no podemos esperar que no tengan consecuencias. Las tienen y serias, en la composición de un ambiente, de una atmósfera social cada vez más pesada. Necesitamos con urgencia aire fresco, más aire.

Luisa Etxenike en El País

Proyecto escritorio (Aramburu)

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Written by Fernando Aramburu
Parent Category: Colaboraciones
Published: 27 February 2012

Jesús Ortega reúne en Proyecto Escritorio imágenes y reflexiones a propósito de los espacios de escritura de autores contemporáneos en lengua española. El texto y foto pertenecen a Fernando Aramburu:

Proyecto Escritorio, Aramburu«Durante un tiempo lo estuve llamando atril, hasta que me convencí de que cometía una inexactitud. Es un pupitre, vocablo que de costumbre asociamos a las mesas de los escolares. Rara vez compro muebles. La tarea, quizá el placer, de comprarlos compete a la costilla. Así y todo, el pupitre lo compré yo, para mí, y por eso y porque, cuando lo necesito, no me niega la ayuda me siento orgulloso de tenerlo por amigo. Se atribuye a Nietzsche la afirmación según la cual quien escribe sentado piensa con el culo. A mi juicio, no deberíamos menospreciar ninguna parte del cuerpo. Un culo perspicaz puede ser francamente útil, quizá más útil que un cerebro. El caso es que el pupitre está pensado para que uno trabaje de pie. Obliga también a escribir a mano. Al menos yo no he hecho todavía la prueba de colocar el ordenador sobre el tablero inclinado. Puede que al cabo de dos o tres horas se me fatiguen las piernas. A cambio, no me duele la espalda ni paso sueño, achaques de los que no siempre estoy libre cuando trabajo sentado. El pupitre lo reservo para las tareas de orfebrería literaria. Me refiero a las correcciones a mano sobre la versión impresa del libro en el que esté ocupado. También a la toma de apuntes, a los resúmenes, a los bosquejos y esquemas; en fin, a esas cosillas que piden un tipo de atención distinto del que pide el ordenador, que es más oficinesco y de venga y dale. El pupitre invita a ser cuidadoso y poeta.»

'Llenad la Tierra' en 'El placer de la lectura'

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Parent Category: Noticias
Published: 27 February 2012

Llenad la Tierra, Juan Carlos MárquezComentario sobre el último libro de relatos de Juan Carlos Márquez, Llenad la Tierra (finalista del premio Euskadi 2011) en el blog El placer de la lectura:

Este libro viajó a Panamá y al ver el nombre de su autor un amigo escritor me dijo: me han dicho que hay que leerlo, que es de los mejores del momento. Y yo lo hice y mi sensación es que llevo tiempo perdiéndome algo. Juan Carlos Márquez (Bilbao, 1967) es una voz que no había escuchado y he de confesar que con este “Llenad la tierra (Menoscuarto, 2010) ha conseguido un nuevo lector.
Márquez sencillamente consigue que sus historias se pueblen de profundidad. Nos son los típicos cuentos de lectura rápida en el metro en el avión. Se van posando en el fondo de la conciencia, van compactándose para hacerse difíciles de dejar. Son en su atmósfera y su fondo grandes construcciones literarias con vocación de permanencia.

Hay tres cuentos que para mí son los mejores de este excelente libro y que, en las circunstancias que han acompañado la lectura del mismo, los convierte en crónica de mi vida en estos tiempos.

El primero, sin orden ninguno, es el orden integral que es la más perfecta narración sobre las consecuencias cósmicas de faltar a “los principios de la fila”, de “guardar la vez”, de la “cola del supermercado”. Un cuento breve que produce en el lector la vieja sensación de sentirse narrado de ser parte de lo que lee. Para mí, que me vi envuelto en un altercado de fila por faltar a sus principios me hizo salir del supermercado con una sonrisilla cómplice con Juan Carlos Márquez y su cuento en el fondo de la memoria.
Después está “El corazón de mi padre” una maravilla de cuento que combina lo fantástico con lo cotidiano, muy en la línea de “La Metamorfosis” de Kafka y de un cuento de Matías Candeira, “El extraño” (por citar a algún escritor cercano) que extraen de este binomio una profunda reflexión sobre la vida.

Pero el que definitivamente es mi favorito de “Llenad la Tierra” es “Papá, mírame, un cuento cargado de las inseguridades que habitan en todo padre. La historia transcurre entre la vigilia y el sueño, donde la obsesión por la seguridad del hijo crece por momentos. La familia vive en un piso alto y con terraza. Las posibilidades de un accidente pueblan la mente del padre. El final, conmovedor y rotundo se los recomiendo leer. Con este cuento Juan Carlos Márquez consigue producir en el lector un vuelco vertiginoso, de esos que te llevas para siempre como parte de tu bagaje vital.

Ha conseguido la Literatura y la Literatura practicada por Juan Carlos Márquez ensartar una serie de grandes historias con personajes cotidianos, salpicados de la magia de la realidad y teñido con los luminosos grises de la realidad.

Cuentos que nos acercan por el texto a unas poderosas reflexiones sobre lo que implica formar parte de esta locura que llamamos sociedad, vía la familia, ese núcleo cada vez más disperso y renovado que la sustenta.

Para los que no conocíamos a Juan Carlos Márquez esta es una muy buena oportunidad de buscar el resto de su obra. Para sus incondicionales lectores un motivo de fiesta y una confirmación, eso me dicen, de la grandeza literaria de este brillante escritor.

Pedro Crenes

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